¿Sabías que el 67% de [email protected] practicantes de Yoga a nivel mundial practica en casa?

Este dato es sorprendente a la vez que admirable, ya que atestigua la implicación y dedicación de [email protected] 201 millones de practicantes.

A su vez, transmite la completamente falsa idea de que cuidarnos en casa es sencillo.

Esta fantasía errónea está generando una gran dosis de malestar y frustración al restante 33% de practicantes, [email protected] a cuidarse en un gimnasio o estudio de Yoga, y «[email protected]» a continuar su práctica en casa ahora que estos espacios están cerrados debido a la Pandemia Covid19*.

«Si tantos millones de personas consiguen practicar en sus casas, ¿por qué yo no?» – te preguntarás, posiblemente sintiéndote culpable por no ser capaz de encontrar esos espacios de cuidado que han sido tan valiosos para ti.

Y la respuesta es muy sencilla: «porque [email protected] ya lo hacían antes.»

En efecto, estas personas no están teniendo que generar nuevos hábitos, ni negociar cuándo y dónde van a tener lugar sus tiempos de práctica.

Tú sí. Y éste es el verdadero nudo gordiano.

Por eso, aunque encontrarás en este blog otras publicaciones acerca de la repercusión positiva del cuidado individual, de cómo establecer buenos hábitos o de cómo entender la anatomía del cambio, en la entrada de hoy vamos a centrar nuestra atención en:

«cómo compaginar nuestra práctica de yoga con el tiempo y espacio de nuestros convivientes,» a.k.a. «cómo terminar un lado de una vinyasa sin que nos pregunten qué queremos que nos hagan de cena o dónde está el pegamento de barra»

Ahora ya, tras esta digresión, ¡vamos al turrón!

A la hora de establecer tu práctica en tiempos y espacios compartidos, las siguientes tres pautas son clave:

  1. El primer aspecto que hemos de cuidar a la hora de conseguir satisfacer cualquier necesidad es SER REALISTAS.

Aquello que deseamos jamás va a pasar simplemente por el hecho de desearlo. Hemos de hacerlo pasar.

Del mismo modo, en el caso de nuestra práctica, pensar que simplemente el hecho de informar que vamos a hacer nuestra práctica y que nos vean haciéndola, va a ser suficiente para que nos respeten, es una quimera -y, en cierto modo nos estamos «haciendo fallar» a [email protected] [email protected] y a quienes nos acompañan.

2. La segunda clave que nos acercará a nuestro exito es ser [email protected] con [email protected] [email protected] y tan ESPECÍ[email protected] como podamos con [email protected] [email protected]

    • ¿Cómo queremos que sea nuestro tiempo de práctica?
    • ¿Qué necesitamos exactamente?
      • ¿Necesitamos que se reserve un espacio en el hogar para nuestra práctica?
      • ¿Necesitamos utilizar el espacio común?
      • ¿Necesitamos monopolizar durante un tiempo la televisión para lanzar a ella nuestra práctica, si es grabada?
      • ¿Necesitamos silencio?
      • ¿Necesitamos que alguien se ocupe de las tareas emergentes durante ese tiempo?
      • Por último, ¿Cuánto tiempo de práctica necesitamos?

3. El tercer paso, y presta por favor mucha atención a esto, porque es fundamental,  es -una vez acordado cuándo y dónde va a tener lugar tu práctica- BLINDA ese tiempo y hazlo INNEGOCIABLE.

Salvo que haya una urgencia real, no flexibilices este tiempo. Si tú no lo haces suceder, creéme, no sucederá.

De verdad, no subestimes este punto porque es el más importante: al fin y al cabo, si no valoras realmente tu cuidado y te tomas en serio este momento, ¿por qué habrían de hacerlo [email protected] demás?

Espero que estos tres guiños te ayuden a compaginar tu cuidado personal con la rutina de tu hogar.

¡Recuerda! No se trata de encajar una pieza más en tu lista de obligaciones, ni de encontrar milagrosamente un hueco entre tarea y tarea.

Se trata de CREAR TU MOMENTO DE MAGIA, de hacer de tu cuidado una prioridad y darle el valor que merece.

Todo el cariño. Siempre,

Anna Pairaló

(*) nota a mi [email protected] lector/a: «Ojalá cuando leas esta publicación tengas que buscar qué es Covid19 porque sea un episodio histórico felizmente olvidado»

flying wings

Entrada por: Anna Pairaló

Formación en Yoga

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